Cómo tratar con un ajustador de seguros

Después de un accidente usted será contactado por un ajustador de seguros para hablar sobre su reclamo por daños materiales o físicos. Puede ser un ajustador de su propia aseguradora o de la aseguradora del otro vehículo implicado en el accidente.

Es importante saber a quién representa el asegurador, ya que éste debe velar por los intereses de su cliente. Esto significa que el ajustador de su aseguradora velará por usted y el del otro vehículo velará por los intereses de la otra parte.

Según su póliza, usted debe cooperar con su aseguradora, así que su ajustador tiene el derecho de preguntarle cómo sucedió el accidente con la idea de recopilar la información necesaria para una mejor investigación de los hechos. Usted debe cooperar con la investigación, arreglo o defensa del caso con su aseguradora, firmar autorizaciones cuando se lo pidan, someterse a una interrogación bajo juramento y brindar pruebas de pérdida, por mencionar sólo algunos.

Antes de firmar cualquier documento es mejor consultar a un abogado para asegurarse que no está firmando nada que lo perjudique.

Tradicionalmente, su ajustador solicitará una declaración grabada. Usted debe cumpli con este requisito o la aseguradora puede anular su cobertura. Será entonces el ajustador quien decidirá si usted o la otra persona ha sido culpable del accidente.

Si usted resulta culpable, su aseguradora tratará de hacerse cargo de los daños materiales y físicos de la otra parte, dentro de los límites de su póliza. Sin embargo, su aseguradora tiene el derecho de determinar cuánto pagar para llegar a un acuerdo con la otra parte.

Algunas aseguradoras estarán en su casa 24 horas después de que se presente un reclamo con la intención de llegar a un acuerdo. Usualmente ofrecen una cantidad mínima por dolor y sufrimiento –unos $500– y aceptarán pagar cierta cantidad por cuestiones médicas –unos $5,000– durante cierto tiempo, generalmente un año.

En ocasiones éste será un buen trato, especialmente si usted no resultó herido de gravedad. El problema es que usted no puede saber la gravedad de sus lesiones 24 horas después de haberlas sufrido. Suele ser mejor esperar hasta que la lesión haya sando y terminado el tratamiento, antes de llegar a un acuerdo.

Otro problema es que el ajustador seguramente no será un abogado, por lo cual no podrá aconsejarle con certeza sobre las ramificaciones legales de lo que usted firmará. Por eso, cuando un ajustador quiera que usted firme un acuerdo, lo mejor es consultar antes con un abogado.

Los ajustadores pueden presionar mucho para cerrar sus casos. Tómese el tiempo necesario para estar seguro que sus intereses, no los de la aseguradora, están siendo protegidos. Pero siempre, siempre, consulte antes con un abogado.